miércoles, 12 de septiembre de 2012

Actímara

Caricias como una brisa que recorre todo el cuerpo. Sabor a nubes y a estrella. Risa en el aire como una suave melodía. Ese dulce olor, el olor de los ángeles. Su sonrisa. Esa sonrisa que ilumina el alma. Esa sonrisa que consigue diluir todas las preocupaciones. Me baño en un mar de paz y calma espiritual con su presencia. Cuento las horas que faltan hasta volver a verla. Parar el tiempo, no todo tiene su hora, tiene el tiempo que queramos dedicarle. Su precioso pelo, dulce regaliz. Y sus ojos, hasta el propio cielo es eclipsado por sus ojos. Los ojos de un ángel que dan vida. Ojos de color caramelo, capaces de hacer dulce el día mas amargo. Ojos en los que me pierdo cada día, como una espiral de belleza que termina en sus labios. Sentimientos encontrados, enterrados bajo una fortaleza de hielo que jamas pensé que seria invadida. Ella es como un pintor que da color al cuadro gris que era mi vida. Pero el gris se va, y vuelven los colores y el calor. El hielo ahora el agua.

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