martes, 16 de octubre de 2012

Mi templo

Estoy al pie de una gran montaña donde empieza una larga escalera que sube por esta.
El clima es bastante cálido, poco húmedo y con vientos fríos. La montaña se alza verde y majestuosa sin excesiva vegetación.
La larga escalera empieza donde me encuentro ahora mismo, es una escalera tallada en la propia montaña, lo suficientemente ancha para que puedan subir dos personas. A ambos lados de la escalera hay dos muros que serpentean con esta hasta llegar al final, están adornados con tejas redondeadas curvadas hacia fuera.
Al pie del primer escalón hay dos estatuas de piedra, un tigre a la izquierda, y un dragón a la derecha.
La escalera acaba en un portón que da acceso al patio del templo, es un patio de tierra con varios bancos de piedra a los lados.
En el patio se alza una pagoda alargada de color gris. Las tejas son de color verde claro. Todo el templo esta apoyado en un sistema de columnas que rodea al edificio, las columnas son de mármol con la base hecha de Jade.
La entrada al templo consta de una gran puerta de madera en la que hay dos grandes aldabas de metal con forma de garra de tigre.
El interior del templo esta iluminado por un sistema de pequeñas ventanas que permiten la luz solar.
El suelo esta hecho de mármol pulido. En el se apoyan cuatro columnas centrales de Jade a las que rodea un dragón de acero con rubíes en los ojos.
Al fondo de la parte central del templo se alza un pequeño altar rodeado parcialmente por un pequeño lago de agua calmada en cuyo fondo esta representado el Yin y el Yang con piedras blancas y negras.

lunes, 15 de octubre de 2012

Sueño invernal 2

La tenue luz de la tarde se difuminaba en la oscuridad, dando paso a la noche.
La ciudad seguía despierta, el ruido de los coches creaba un suave zumbido de fondo, para mi aquello era relajante.
Entonces la miraba y caía en sus labios, una dulce y suave trampa que te arrastraba lentamente a la lujuria. Después de cada beso me alejaba lentamente para poder contemplar sus ojos... Que paz transmitían aquellas dos joyas ámbar, parecía como si todo el cariño del mundo se transmitiera a través de aquella mirada.
Y volvía a caer en sus labios.
Viajaba suavemente por su piel, acariciándola cual delicada porcelana, y sentía el calor que transmitía, era un fuego incandescente que también comenzada a arder en mi interior.
Sentía como nuestros cuerpos se unían poco a poco.
Ya nada importaba, estábamos en una pequeña esfera nosotros dos solos, sin nadie mas, nada que alterara la perfección de aquel momento.
Nunca pensé que querría tanto a una persona, pero la quiero.
Enciende mi fuego.
Todos los recuerdos con ella son como piedras preciosas que guardo en mi mente.
Al cerrar los ojos siempre la veo, sonriendo.
Mi corazón late con fuerza cuando estoy a su lado.
Y todo porque la quiero.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Sueño invernal

Era una mañana gris, gélida, era una mañana pálida y triste, una mañana de invierno en la ciudad.
El sol se alzaba perezoso en un cielo nublado y arrojaba luz sobre los edificios y las calles.
Los arboles despertaban arropados en una fina capa de escarcha que poco a poco se iba convirtiendo otra vez en agua.
Era una maña fría, de las de mirar por la ventana a la gente que tiene que salir a la calle, mientras estas en casa arropado por una gran manta, bebiendo una taza de leche caliente.
Y abro lo ojos para contemplar este espectáculo y te miro, desnuda sobre mi cama, descansando plácidamente bajo una capa de mantas y sabanas que evitan que pierdas tu calidez.
Acaricio tus labios con los míos y despiertas lentamente, con una delicadeza indescriptible.
Tus ojos dan color a la mañana, y el gris se difumina suavemente en una gama de amarillos suaves para pasar a verdes y rojos intensos.
Y tu sonrisa alegra al sol, que continua lentamente su marcha por el horizonte. ¡Que envidia tiene la luna del sol, que puede ver despertar a un ángel!.
Y el tiempo se para y nos concede un instante, y todo es perfecto. 
Y recorro la piel de tu cuerpo con mi mano y te beso... y todo es perfecto.