El sol se alzaba perezoso en un cielo nublado y arrojaba luz sobre los edificios y las calles.
Los arboles despertaban arropados en una fina capa de escarcha que poco a poco se iba convirtiendo otra vez en agua.
Era una maña fría, de las de mirar por la ventana a la gente que tiene que salir a la calle, mientras estas en casa arropado por una gran manta, bebiendo una taza de leche caliente.
Y abro lo ojos para contemplar este espectáculo y te miro, desnuda sobre mi cama, descansando plácidamente bajo una capa de mantas y sabanas que evitan que pierdas tu calidez.
Acaricio tus labios con los míos y despiertas lentamente, con una delicadeza indescriptible.
Tus ojos dan color a la mañana, y el gris se difumina suavemente en una gama de amarillos suaves para pasar a verdes y rojos intensos.
Y tu sonrisa alegra al sol, que continua lentamente su marcha por el horizonte. ¡Que envidia tiene la luna del sol, que puede ver despertar a un ángel!.
Y el tiempo se para y nos concede un instante, y todo es perfecto.
Y recorro la piel de tu cuerpo con mi mano y te beso... y todo es perfecto.
1 comentario:
Por más veces que la lea no pierde ese efecto estremecedor sobre mí <3
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